Pocas bebidas (excepto el té o el café) dividen el mundo de manera tan espectacular como la cerveza o el vino. Por lo general, quien consume vino también consume cerveza. Y quien consume cerveza no siempre consume vino. Pero esta dicotomía, precisamente gracias al auge de las cervezas artesanales, está cambiando.

En el sector cervecero se está llevando a cabo un sistema de guía con puntuación, como ya ocurre con los vinos. De hecho, algunas marcas fabrican cervezas que envejecen en barrica y que cuentan con una fecha de embotellado.

No obstante, independientemente de nuestros gustos personales sobre una u otra bebida, hay sutiles diferencias en la forma en que afectan al cuerpo y cómo pueden incidir en nuestro estado de salud. ¿Engorda más el vino o la cerveza? ¿Cuál de ellas es más beneficiosa para nuestro corazón? ¿Cuál da peor resaca?

Vamos a ver unas ligeras pinceladas que nos aclaren algo estos temas.

 

¿Cuál emborracha con mayor rapidez?

Una pinta de cerveza y un vaso de vino pueden tener el mismo contenido de alcohol. Sin embargo, el hecho de que pasemos a un estado de embriaguez depende de la velocidad en la que el alcohol pasa al torrente sanguíneo. Esto puede depender del tipo de bebida, entre otros factores.

El Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas realizó recientemente un estudio tomando como muestra a 15 hombres, a los que se les ofreció diferentes bebidas en diferentes días, cuidando que en el contenido de alcohol proporcionado a cada uno de ellos se tuviera en cuenta su peso corporal. También se controló que la ingesta de alcohol se realizara al mismo ritmo, en un período de 20 minutos.

Como era de esperar, las bebidas espirituosas son las que se “subieron a la cabeza” más rápidamente, seguidas por el vino (alcanzando su tasa máxima 54 minutos después de beber) y luego la cerveza (que alcanzó su punto máximo 62 minutos después de la ingesta de la bebida).

 

¿Cuál engorda más?

Una copa de vino siempre ha estado en el estatus más elevado de la dieta mediterránea. El vino tinto contiene sobre todo potasio, fósforo, magnesio, antioxidantes y un componente muy conocido: al resveratrol. Esta fitoalexina, que además de en la uva podemos encontrar en las ostras, los cacahuetes y las nueces, mejora la circulación sanguínea y mejora el metabolismo del colesterol; por lo tanto, podría ayudar a prevenir los problemas cardíacos.

Por otro lado, la cerveza es muy rica en vitaminas del grupo B, potasio y polifenoles, es diurética y nos aporta energía.

Podríamos decir que, a grandes dosis de una u otra bebida, la cerveza engorda más. Pero si nos centramos en los bebedores moderados, las diferencias parecen ser mínimas. Recientes estudios concluyeron que ni los bebedores de vino ni los de cerveza tienden a aumentar de peso en el corto plazo.

 

¿Cuál da peor resaca?

La deshidratación es probable que sea un factor importante, pero también pueden ser causada ​​por algunos de los subproductos de la fermentación. Así, las llamadas congéneres, son moléculas orgánicas que dan a cada bebida su sabor y aroma únicos, pero también pueden ser tóxicas para el cuerpo, dando como resultado los dolores de cabeza y las náuseas que generalmente siguen a los excesos en la ingesta de bebidas alcohólicas.

En general, se cree que las bebidas más oscuras contienen más congéneres. Aunque las bebidas espirituosas –especialmente las de color oscuro, como el bourbon- parecen producir una resaca peor que las más cristalinas -como el vodka-, si nos atenemos a la relación entre los distintos tipos de cerveza y vino, parece ser que no hay tampoco una gran diferencia.

 

¿Cuál es mejor (o peor) para mi salud?

A menudo se nos dice que un vaso de vino al día puede ayudar a rejuvenecer el cuerpo, reduciendo el riesgo de enfermedades del corazón, la presión arterial alta y la diabetes. Se cree que estos beneficios provienen de los “polifenoles” (que se encuentran sobre todo en el vino tinto) que alivian la inflamación y limpian los productos químicos dañinos en el cuerpo. En beneficios para la salud, el vino tinto se lleva la palma.

La cerveza también contiene una parte justa de polifenoles, y parece ofrecer beneficios similares al vino blanco. Por tanto, siempre que bebamos cerveza con moderación, nuestra salud se verá beneficiada.

 

En definitiva, la ocasión y nuestro gusto personal es lo que nos dirá si decidirnos por una copa de vino o por una cerveza. Lo que sí podemos afirmar es que, a la hora de elegir, siempre es mejor optar por vinos ecológicos o naturales o por cervezas artesanales, por una cuestión de calidad de ingredientes y de proceso de crianza o de elaboración. Entréguense al disfrute del buen paladar, beban con moderación y disfruten de ambas bebidas por igual.

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